El hallazgo sugiere que los científicos deben ampliar sus estudios de clima espacial. «Para predecir las erupciones, ya no podemos centrarnos en los campos magnéticos de regiones aisladas activas, debemos mirar más allá», explica el coautor del estudio, Alan Title, investigador de la Universidad de Stanford y del Centro de Tecnología Avanzada Lockheed-Martin's en Palo Alto (California). Estos estudios son importantes, ya que las llamaradas solares y las eyecciones de masa coronal pueden interferir en nuestras señales de radio y GPS, afectar a las comunicaciones, a los medios de transporte y a gran parte de nuestras tecnologías. Los avances en este campo pueden ser cruciales para la seguridad de nuestro planeta. Si una tormenta solar de la más alta categoría nos alcanza, las consecuencias pueden ser terribles. |
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